¿Cómo les digo a mis familiares que me hice musulmán? (Parte 2)

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Tratando con tus hermanos y hermanas

Muchos tenemos por lo menos un hermano, y es importante tratar con cada hermano individualmente. Si eres aún adolescente, esto significa hablar con cada uno de tus hermanos mayores y menores y dejar que hagan las preguntas que deseen sobre ti. Hazles saber que aún eres la misma persona con la que solían discutir a quién le toca lavar los platos y que aún eres su hermano o hermana. Enfatiza el hecho de que aún los amas, en especial si son menores y muy jóvenes para entender por qué tú no vas más a la iglesia. Sobre todo, asegúrate de que estás actuando como un buen ejemplo, tanto para tus hermanos menores como para los mayores.
Si eres un adulto tienes muchas chances de que haya ciertos “asuntos” pendientes entre tú y tus hermanos y probablemente ni te hables con algunos. También hay más posibilidades de que estén viviendo todos en diferentes ciudades y estados. Cuando se trate de tus hermanos mayores es mejor escribirles una carta o hacerles una llamada telefónica donde puedas explicarles claramente tu decisión y responder a todas sus preguntas. Prepárate para algunos resentimientos que puedan aflorar, en especial los relacionados con incidentes de la infancia.
No les recrimines por sentirse dolidos, dales tiempo de superar cualquier incomodidad que puedan tener: esto puede ser algo más profundo que tu elección de ser musulmán. Asegúrales que sigues siendo el mismo hermano o hermana que gusta de comer tartas de queso o mirar juegos de fútbol.
Si no te tratas con alguno de tus hermanos es mejor que evites comunicarles tu decisión a todos juntos, hasta que puedan lograr un entendimiento mutuo como familia que son.
 
A todos los musulmanes nuevos
Lo más importante es que no permitas que te arrastren a un debate de “cristianismo vs. Islam” o “judaísmo vs. Islam” o “hinduismo vs. Islam” o cualquier otra clase de debate interreligioso con tus padres u otros familiares.
Sé de varios musulmanes nuevos cuyos padres o hermanos pertenecen a iglesias evangélicas militantes y que han sido acosados, tentados y condenados por ellos. NO LES PERMITAS ARRASTRARTE HACIA UN CONFLICTO RELIGIOSO DE NINGUNA MANERA.
Si alguno de tus familiares te juzga severamente (por ejemplo, que te diga: “¡Tú eres un adorador de Satanás y te irás al Infierno!”) ¡No le respondas de la misma forma! Si tu relación, aparte de esta diferencia religiosa, se puede salvar, entonces evita cualquier discusión religiosa hasta que todos tengan la voluntad de llevarla cabo en una forma más tolerante y civilizada.
La segunda sugerencia es que no permitas convertirte tú mismo en un evangelizador militante. Evita los intentos agresivos y continuos de convertir a los miembros de tu familia, pues esto no hará sino traer resentimiento y separación entre ustedes. El llamado al Islam debe ser un llamado gentil, y la mejor manera de hacer Da’wah a tu familia es que tú mismo te conviertas en un ejemplo vivo del Islam. Si se las acosa, las personas se hacen tremendamente tercas al ser confrontadas y no ceden ante nada. No provoques tú la tensión entre tú y tu familia.
Finalmente, no te dejes desmoralizar o entristecer por los comentarios antiislámicos o islamofóbicos que tus padres o familiares te puedan hacer. Muchos americanos saben del Islam sólo a través de los noticieros y películas como “No sin mi hija”. No dejes que te agredan con apodos como “terrorista” o “abusador de mujeres”, y no les respondas tú por tu lado acusándolos de “sionistas” o “hipócritas”, etc. En lugar de hacer esto, más bien trata de corregir gentilmente cualquier concepto errado que tengan del Islam y de los musulmanes. Si eres mujer, trata de explicarles asegurándoles que el Islam te da tus derechos y háblales de tu compromiso de usar la vestimenta islámica.

Si tienen sincera preocupación por tu seguridad como mujer musulmana, intenta conseguir una visita a la mezquita y una cita con el Imam o concertarles una reunión para tomar café con algunas otras hermanas musulmanas.

¿Cómo les digo a mis familiares que me hice musulmán? (Parte 1)

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