Sí a la facilidad en la práctica de la religión, no al fanatismo (parte 1 de 3)

Miércoles 6-3-2018| IslamWeb

 La sencillez en los asuntos relacionados con la práctica de la religión se nota en todos y cada uno de los mandatos y prohibiciones realizadas por Al-lah, Glorificado y Exaltado sea, en Su Libro Sagrado, el Corán, y en la Sunnah de Su Enviado y Mensajero, Muhammad, sal-lal-lahu ‘alaihi wa sal-lam. Este propósito nos fue ordenado por Él para que lo aplicáramos a la hora de cumplir con nuestras obligaciones religiosas y de enseñar el Islam a los demás. Dijo Al-lah, Glorificado y Exaltado sea (lo que se interpreta en español): {Al-lah desea facilitaros las cosas y no dificultároslas} [Corán 2:185]. Esta aleya, conocida como la de la facilidad, viene citada en el lugar donde se menciona el ayuno del mes de Ramadán, específicamente después de la parte donde se aclara que el enfermo y el viajero, no están obligados a cumplir con esta obligación mientras estén enfermos o viajando, por lo difícil que les resultaría en el estado que a cada uno le corresponde, sino que deben reponer los días no ayunados una vez se curen o hayan culminado su viaje, después de Ramadán.

De lo anterior nos asaltan unas cuantas dudas: ¿qué es la facilidad en la práctica de la religión?, ¿cuáles son los parámetros que enmarcan esta facilidad? Y ¿cuándo y cómo aplica dicha facilidad en los asuntos prescritos por la religión? Posiblemente haya quien afirme que si el ayuno hubiese sido ordenado en general para todos medios mes, pues sería más fácil y sencillo de cumplir, o si no se hubiera mandado a ayunar, entonces no habría dificultad alguna para el ser humano y por lo tanto, las cosas serían aún más fáciles. Pues no, no es este el entendimiento correcto de lo que es la facilidad en la practica del Islam. No se trata de anular las obligaciones establecidas para que ya no haya más dificultad en la vida de la persona.

Al-lah, Glorificado y Exaltado sea, envió a Muhammad, sal-lal-lahu ‘alaihi wa sal-lam, como misericordia para toda la humanidad, por ello, el mensaje que le reveló y mandó transmitir se enmarca en la misericordia completa y suprema para con toda la creación en cualquier época en la que se viva. El Islam contempla todo lo que necesitamos en nuestras vidas, pero para lograr suplir estas necesidades hay que esforzarse y el esfuerzo es en sí ya una dificultad. Por lo tanto, el Islam busca facilitarle a la gente el esfuerzo que realizan para alcanzar los objetivos que se proponen, en pro de suplir sus necesidades. Este es el comportamiento correcto y razonable de lo que es la facilidad en asuntos de religión.

Encontramos así que en cuanto al cumplimiento de la práctica de la religión el Islam prohíbe el fanatismo y el integrismo. Es por eso que hallamos que en los momentos en los que algún musulmán pretende extralimitarse en la aplicación de algunas de las formas de adoración, el Islam les recuerda los límites de la tolerancia y la facilidad. El mismo Profeta Muhammad, sal-lal-lahu ‘alaihi wa sal-lam, lo enseñó cuando fue ordenado el Hayy, la peregrinación mayor, dijo: “Gente, se le ha ordenado hacer el Hayy, así que vayan a hacerlo”. Uno de los presentes le preguntó: “¿hay que hacerlo todos los años?”, pero él permaneció en silencio. Cuando ese hombre le preguntó lo mismo por tercera vez respondió: “Si les dijera que sí, entonces tendrían que hacerlo cada año, pero les sería imposible cumplir con esa disposición. Bástense con lo que les he enseñado, porque en verdad, la razón por la que se perdieron y desviaron los seguidores de los Profetas anteriores a mí, fue el exceso en las preguntas que su gente les hacía y el rechazo de muchas de sus enseñanzas. Así que cuando les mande alguna cosa cumplan con ella de la mejor manera que sus posibilidades se lo permitan y cuando les prohíba algo, pues aléjense de ese asunto” [Muslim].

Dijo el Profeta Muhammad, sal-lal-lahu ‘alaihi wa sal-lam: “No se hagan difíciles las cosas a ustedes mismos, pues pueda ser que Al-lah se las dificulte en realidad. Hubo gente que lo hizo y Al-lah les complicó todo. Sus vestigios quedaron en grutas, silos y monasterios, en donde innovaron asuntos que no les fueron revelados ni ordenados” [Abu Dawud].

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