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El hijo que no conoces

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Tengo 16 años. Mi nombre no es importante. Creo con todo mi corazón y con toda mi alma en Al-lah: que Él es Uno. Que Él Creó todo lo que es. Que Él controla todo lo que será. Que Él me resucitará junto con todas las demás personas después morir para juzgarme. Que Él Ha creado el Paraíso para los buenos y el Infierno para los malos. 

Creo y amo a Muhammad, sallallahu ‘alaihi wa sallam, como mi Profeta, y el último de los Mensajeros de Al-lah para todo el mundo. Creo que Al-lah le Reveló el Corán por medio del ángel Gabriel. Creo que Satanás es un ser real que es malvado y está en contra de nosotros. 

Yo no realizo las oraciones, no sé cómo hacerlo. Conozco Al Fatiha, conozco Qul Hua Al-lah Ahad. Mi madre me las enseñó. Pero no puedo leer el Corán. No sé leer árabe. Mis padres no hacen el Salat, pero ayunan en Ramadán. Ellos no van los viernes a la oración en comunidad. Yo no ayuno, mis primos, que son mis amigos más cercanos, a veces ayunan. Pero mayormente no lo hacemos.
 
Voy a una escuela pública. Practico deportes. Tengo muchos amigos cercanos no musulmanes. Ellos me caen bien porque se preocupan por mí, son divertidos y buenas personas; voy a visitarlos a sus casas, conozco muy bien a sus familias, ellos me aprecian y confían en mí y yo los aprecio. Ellos saben que soy musulmán, saben que no como carne de cerdo. Me respetan. Cuando como en sus casas, ellos hacen para mí solo comida que puedo comer. Son generosos conmigo.
Tengo primos que también son mis amigos cercanos y son musulmanes. Ninguno comemos cerdo. Pero a veces hacemos otras cosas que sabemos que no debemos. Bebemos algunos viernes por la noche en fiestas con nuestros amigos. Algunos fuman. Yo no lo hago. La mayoría tienen novias, y es de eso que quiero hablar.
 
Estas chicas no son malas.
 
En realidad, ellas son muy buenas. Son latinas, no musulmanas. Mi novia dejo de comer carne de cerdo cuando le expliqué por qué no lo comemos. Dejó de fumar, sobre todo cuando le dije que no me gustaba. Ella me escucha muy obedientemente. Hemos estado juntos por siete meses. Realmente la amo. Y es sobre eso que estoy escribiendo.
 
Ahora paso casi todo mi tiempo libre con ella. Soy muy feliz cuando estoy con ella. Caminamos y hablamos de muchas cosas, acerca de nuestras esperanzas, sobre las cosas malas de nuestro mundo, sobre religión, hablamos mucho sobre religión. Creo que nunca he hablado tanto sobre mi religión con alguien. Ella es muy abierta a este tema. He hablado mucho con ella sobre Jesús, sobre que él no es Dios sino un Profeta de Dios. Ella se dio cuenta por medio de nuestras conversaciones que la Trinidad no tiene sentido, que no puede ser cierta. Ella me dijo que piensa que solo puede haber un Dios.
 
No sé cómo decirlo, pero también somos muy cercanos. Quiero decir, nos acercamos mucho físicamente. No completamente, porque creo que eso es algo que una chica debe guardar para su matrimonio. Mis primos no se miden con sus novias en lo que respecta al contacto físico.
 
Cada noche camino a casa desde la suya. En el camino, paso por una zona de fábricas y vías de trenes donde no hay ninguna casa cerca. Tan pronto como llego a ese lugar comienzo a hablar con Dios, cada noche. Digo: “Oh, Al-lah, sé que está mal estar con ella, pero se siente tan bien. No la estoy usando. La amo y ella me ama”.
 
Mis padres nunca aceptarán a una chica “americana”. Todos los padres de mis primos y los míos, al menos nuestras madres, conocen chicas como nosotros, y saben que estamos saliendo con ellas; pero nunca nos permiten llevarlas a casa para conocerlas. Ellos quieren que nos casemos con chicas de nuestra raza. Esto es extraño para nuestras novias y sus padres, quienes nos aceptan. A veces es incómodo. Es algo muy difícil de explicar. Ellos te aceptan pero tus padres no aceptan a sus hijas.
 
No sé qué hacer o cuándo terminará esto. Me duele el corazón cuando estoy lejos de mi novia y pensar en dejarla o perderla. He comenzado a hablar sobre esto con uno de los mejores musulmanes de la escuela. Él me llevó a hablar con un hombre mayor que es como un Shaij. Yo tenía muchas dudas al principio, pero me sorprendió saber que él creció aquí, y es muy religioso. Parece que él comprende de dónde vengo, mis sentimientos. Lloré la primera vez que hablamos. De hecho, lloré mucho.
 
Porque realmente creo en mi religión. Y realmente amo a mi novia. Ella es muy buena, de verdad. No sé cómo voy a manejar esto, pero él me pidió que comenzara escribiendo al respecto. Dijo que sería bueno para mí y para otros. Así que aquí está.

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