La etiqueta con respecto al Glorioso Corán – II

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Embellecer la voz con el Corán:

Debemos esforzarnos por leer el Corán de manera que se escuche una linda voz. Alguien que posee una voz agradable debe esforzarse tanto como le sea posible. Esto nunca debe asemejarse al estilo de la música o las canciones.
 
Al Bara’ Ibn ‘Azib, que Al-lah esté complacido con él, narró que el Profeta, sallallahu ‘alayhi wa sallam, dijo: “Embelleced el Corán con vuestras voces (es decir, recitándolo con una voz agradable)”(Abu Dawud). La lectura preferida es la lectura tranquila, cuando uno se escucha a sí mismo sin la interrupción de otros.
 
'Uqbah ibn 'Amir Al Yuhani, que Al-lah esté complacido con él, narró que le Profeta, sallallahu ‘alayhi wa sallam, dijo: “Quien levanta la voz con el Corán es como aquel que exhibe su caridad, y quien baja la voz con el Corán es como aquel que da caridad secretamente”(Abu Dawud).
 
Excepto, claro está, que (al bajar la voz durante su recitación) no pueda escucharse a sí mismo. Tampoco hay nada malo con levantar la voz mientras se recita el Corán, cuando es con un propósito en particular, como el perfeccionar la pronunciación, ayudarse en la memorización o luchar contra somnolencia. También se incluyen los casos de enseñanza y aprendizaje, y la condición para todos estos casos es que no se moleste a los demás ni se interrumpa sus oraciones.
 
Contemplar su significado:
 
Cuando recites el Corán, debes recordar la gran benevolencia y favor de Al-lah sobre Su creación, y dejar entrar en tu mente el significado de Sus enseñanzas contenidas en este Libro. Siempre debes recordar que lo que estás leyendo no se parece a ningún otro libro. Conserva la realidad y grandeza de la fuente del Corán presente en tu corazón y reflexiona sobre el significado de lo que estás leyendo. Esta reflexión y entendimiento es, después de todo, el objetivo del Corán y el objetivo de su lectura. Si sólo puede ser concluido repitiendo los versos uno por uno, entonces hazlo y no te apresures. Si no entiendes el árabe, entonces lee y reflexiona sobre una traducción de su significado en tu idioma después de cada verso que recites; pero recuerda que lo que estás leyendo en otro idioma no son las mismas palabras de Al-lah, sino la traducción de su significado.
 
Abu Dhar, que Al-lah esté complacido con él, narró que el Profeta, sallallahu ‘alayhi wa sallam, en una ocasión se pasó una noche entera reflexionando sobre las palabras de Al-lah: Al-lah Dice (lo que se interpreta en español): {Si les Castigas tienes derecho, pues ellos son Tus siervos, y si les perdonas, Tú Eres Poderoso, Sabio}[Corán 5:118].
 
Cuando recites el Corán y contemples su significado, debes intentar comprender tanto como sea posible cada verso que leas y tratar de obtener el mayor beneficio de ellos. Así por ejemplo, cuando leas versos que mencionen la creación de los cielos y la tierra, debes reflexionar en tu mente y en tu corazón sobre la granAl-lahidad y complejidad de todo lo que Al-lah Ha creado.
 
Cuando leas sobre la creación del feto dentro del cuerpo, a partir de unos líquidos, y las etapas por las que pasa a través de su desarrollo, reflexiona sobre el gran poder de Al-lah para producir algo tan complejo de algo tan simple.
 
Mantenerse alejado de todo lo que bloquea o impide el entendimiento:
 
Por ejemplo, los malos pensamientos pueden incrustarse en tu corazón y hacerte creer que no estas leyendo correctamente o no estás pronunciando una letra de manera correcta, y entonces te quedas atascado ahí y olvidas concentrarte en su significado. Otra causa es si la persona que recita está involucrada en un pecado recurrente, o es arrogante o prisionero de sus deseos. Todo esto causa oscuridad en el corazón y lo llena de herrumbre. Es como la suciedad sobre un espejo que evita la clara visión.
 
El corazón es como un espejo, y los deseos y distracciones son como la suciedad, y el significado del Corán es como la imagen que se ve en el espejo. Así que ejercita tu corazón poniendo tus deseos a un lado y concéntrate contra todas las distracciones si eres un espejo limpio.
 
Cuando recites el Corán, debes saber que todas las promesas y advertencia que en él se encuentran, están dirigidas a ti. Y que esas historias no fueron reveladas para entretenimiento, sino para aprender de ellas y tomar precauciones. Sobre estas bases puedes contemplar el Libro y actuar según sus directrices.
 

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