La verdadera fe no es temporal

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Cómo pasa el tiempo de rápido, días enteros se transforman en unos cuantos instantes vividos. Apenas el año pasado nos preparábamos para recibir Ramadán, y en menos de un abrir y cerrar de ojos ya lo despedíamos. Los meses han corrido como si fueran horas, y ya nos encontramos nuevamente en este bendito mes. Además, cuántas personas que conocíamos y que ayunaban con nosotros en los años pasados, hoy en día se encuentran bajo tierra esperando la Resurrección y el Juicio; y, tal vez, para muchos de nosotros este será el último mes de Ramadán que ayunemos en nuestras vidas.

 
Una de las más grandes bendiciones que hemos recibido año tras año es tener la oportunidad de haber presenciado el mes de Ramadán, es un regalo divino que no tiene precio ni comparación. Dice Al-lah (lo que se interpreta en español): {En el mes de Ramadán fue revelado el Corán como guía para la humanidad y evidencia de la guía y el criterio.} [Corán 2:185]; y el Profeta Muhammad, sallallahu ‘alaihi wa sallam, dijo: “Les ha llegado el mes de Ramadán, un mes bendito en el que Al-lah Estableció que ayunaran. En él, Al-lah Abre las puertas del Paraíso, Cierra las del Infierno y encadena en este a los demonios. En Ramadán hay una noche que es mejor que mil meses de adoración, quien se pierde esta bendición lo ha perdido todo”. [An-Nasai’] En otro Hadiz relatado por Abu Hurairah, que Al-lah Esté complacido con él, como el anterior, el profeta Muhammad, sallallahu ‘alaihi wa sallam, dijo: “Cuando llega Ramadán se abren las puertas de la misericordia, se cierran las del Infierno, se encadenan los demonios y se abren las puertas del Paraíso”. [Bujari y Muslim]
 
En este mes la recompensa por las buenas acciones se duplica, las malas acciones son borradas, se elevan los grados de los musulmanes en el Paraíso, y la gente tiene más disposición para hacer el bien en general. Al-lah Ha Decretado que la adoración en Ramadán sea única, especial y diferente a todos los demás meses del año, dijo el Profeta, Muhammad, sallallahu ‘alaihi wa sallam: “La primera noche de Ramadán los demonios son encadenados, se cierran las puertas del Infierno y ninguna de ellas es abierta, se abren las puertas del Paraíso y ninguna es cerrada, y un pregonero dice: ‘¡Oh, tú que quieres hacer el bien, hazlo. Oh, tú que quieres hacer el mal, déjalo!’. En cada noche de este mes Al-lah Libera a gente del castigo del Infierno”. [Ibn Mayah]
Por todo lo anteriormente mencionado, es que los Salaf (predecesores piadosos) aprovechaban esta bendición anual de todas las maneras posibles. Son muchos los relatos que señalan la ansiedad que los invadía porque Ramadán llegara, Al Ma’li ibn Al Fadel, que Al-lah lo Tenga en Su misericordia, dijo: “Los Salaf suplicaban a Al-lah que les Permitiera vivir otro Ramadán seis meses antes de que este mes llegara”. Ellos se preparaban con anticipación para recibirlo como se debe, por eso, ayunaban, hacían oraciones voluntarias en la madrugada, daban limosna, en espera de este beneficio para sus vidas. Cuando entraba el mes, aguantaban el hambre y la sed que en el día se siente, y velaban todas sus noches, esperando complacer a Al-lah, recibir Su recompensa y aprovechar todo instante de los contados días maravillosos que tiene Ramadán.
 
Los Salaf eran personas que no desaprovechaban un solo instante de los días sagrados de Ramadán, ellos son un vivo ejemplo de lo que Menciona Al-lah, Altísimo sea, cuando Dice (lo que se interpreta en español): {Solo creen en Nuestros signos quienes se prosternan cuando se les recitan, glorifican a su Señor, y no se ensoberbecen. Se levantan de sus lechos para invocar a su Señor con temor y anhelo, y dan en caridad parte de lo que les Hemos Proveído. Nadie sabe la alegría que les espera [a los piadosos] como recompensa por lo que hicieron.} [Corán 32:15-17] Ellos no eran creyentes temporales, pues adoraban a Al-lah por medio del cumplimiento de sus obligaciones, y las demás obras de bien voluntarias, no solamente en Ramadán sino durante todo el año.
 
Uno de los virtuosos tenía un sirviente, al ver que no podía pagarle lo que merecía por su trabajo, le ofreció a uno de sus vecinos que lo contratara, este aceptó, incluso le iba a pagar mucho más. Antes de llegar Ramadán, su nuevo patrón le encargó preparar todo lo necesario para el ayuno; el sirviente, extrañado, le preguntó: “¿En esta casa solo se ayuna en Ramadán?”, la respuesta que obtuvo fue afirmativa. Entonces, él le pidió a su patrón que le permitiera volver con su antiguo jefe, pues en su casa parecía que todo el año era Ramadán por la adoración y comportamiento de su gente.
 
Ellos eran personas consientes de que el ayuno no fue establecido con la única razón de que el musulmán aguantara hambre y sed, sino que tenían bien claro lo que Dice Al-lah, Altísimo sea, al respecto (lo que se interpreta en español): {¡Oh, creyentes! Se os prescribió el ayuno, al igual que a quienes os precedieron, para que alcancéis la piedad.} [Corán 2:183]
 
Qué equivocados están aquellos que piensan que solo se debe ser juicioso en Ramadán y que solo se debe adorar a Al-lah en este mes, y pretenden que todo lo malo que hicieron durante un año les será perdonado en este sagrado mes; pues no es así, porque el verdadero creyente es constante en la adoración siempre y no se olvida de su Señor, no es creyente solo en Ramadán y los demás 11 meses del año un libertino desagradecido.

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