El orden, una demanda religiosa y una conducta civilizada

Lunes 6-1-2013| IslamWeb

El extenso e infinito universo, los cielos, las tierras, los planetas y las galaxias son una muestra clara y evidente de Al-lah, del orden, la perfección y la originalidad de Su creación. Por lo que el ser humano, su razón y su lengua –si es que es de aquellos que tienen y usan el sano juicio– no tienen más que rendirse, aceptar y pronunciar (lo que se interpreta en español): {Aquellos que invocan a Al-lah estando de pie, sentados o recostados, meditan en la creación de los cielos y la Tierra y dicen: ¡Señor nuestro! No has creado todo esto en vano ¡Glorificado seas!} [Corán 3:191].

Tal vez uno de los más grandes beneficios que puede sacar el musulmán de su reflexión sobre la creación es el reconocimiento de su bello y preciso orden, el cual gobierna cada una de sus partes, dijo Al-lah, Glorificado y Exaltado sea (lo que se interpreta en español): {Hemos creado todas las cosas en su justa medida} [Corán 54:49]; y (lo que se interpreta en español): {Y un signo [que evidencia el poder divino] es la noche que le sucede al día, y quedan entonces a oscuras. Y el Sol orbita como le fue designado; ello es un decreto del Poderoso, Omnisciente. Y a la Luna le decretamos sus fases, hasta que [va menguando y] parece una rama seca de palmera [luego entra en creciente otra vez]. No le es posible al Sol alterar su curso [apareciendo de noche] y así alcanzar a la Luna, ni la noche puede adelantarse al día; todos los astros circulan por sus órbitas} [Corán 36:37-40].

Al-lah, Glorificado sea, envió a la humanidad a Sus Profetas con el firme propósito de que el orden se mantuviera en la vida de las personas y en la creación misma, para que de esta manera el caos no se apodere del mundo. Los envió apoyados con Su mensaje, el cual guía hacia la vía recta.

El sello de todos los Profetas, Muhammad, sal-lal-lahu ‘alaihi wa sal-lam, no fue la excepción, pues fue enviado con el mensaje del Islam, dijo Al-lah, Glorificado sea, (lo que se interpreta en español): {Por cierto que este Corán guía por el sendero más justo y firme} [Corán 17:9]. Con este mensaje corrigió el entendimiento de las personas, enderezó las conductas desviadas y acabó con el caos que reinaba por doquier. Luchó contra la idolatría y sus manifestaciones, para que fuera remplazada por el orden al que llama la adoración única y exclusiva de Al-lah, Creador y Regidor de la creación. Además de la creencia, también organizó las relaciones humanas y las transacciones comerciales, declarando que cualquier acto que afecte directamente a la sociedad es considerado como caótico y, por ende, debe ser extirpado por completo. Tenemos que la fornicación y el adulterio crean desorden en la familia y sus lazos de filiación. La usura y el interés en los préstamos afectan y complican las transacciones monetarias y comerciales. Y la injusticia genera desórdenes sociales.

Los cinco pilares prácticos del Islam fueron establecidos para enseñarle al musulmán el orden en la vida, el respeto y el cuidado de los derechos que los demás tienen. La oración, considerada como la columna vertebral de la religión, educa a la persona para que sea puntual, para que tenga orden, cuando pide que se dirija hacia la Qiblah, que forme en la fila y la complete, y que siga al Imam en ella. Esta misma función cumple el ayuno y demás pilares; es más, el Islam en sí y por completo fue establecido y dado por Al-lah para organizar la vida del individuo, la familia, la sociedad, el estado y toda la humanidad en todos los aspectos de la vida. Los primeros musulmanes, siguiendo las enseñanzas del Islam, le dieron una lección única a la humanidad sobre la forma de vivir esta vida como se debe y del deseo que se debe tener por la del más allá. Los musulmanes siguieron siendo los maestros del orden en la vida hasta que cayó la última de las fortalezas del Andaluz. Después de este glorioso periodo, los sucedieron otros que descuidaron la religión y el mundo cayó en el caos y la falta de moral en la que viven hoy en día los llamados musulmanes. Por desgracia, la injusticia, la desigualdad y la privación de todos los derechos, se ve más en los países conocidos como islámicos. La causa de este caos responde al alejamiento de los musulmanes de los principios de la creencia y la práctica establecidas por el Islam; así que para que el orden vuelva al mundo, estos están en la obligación de regresar a su religión, dijo Al-lah, Glorificado y Exaltado sea (lo que se interpreta en español): {Sabed que Al-lah no cambia las gracias que concedió a un pueblo, mientras ellos no cambien lo que hay en sí mismos} [Corán 13:11].
 

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