Solidaridad en la comunidad musulmana - II

Lunes 16-9-2012| IslamWeb

La importancia del Zakat como medio de solidaridad
El sagrado Corán explícitamente ha indicado que hay una porción de la propiedad del rico que debe darse al pobre y al necesitado. Al-lah, Enaltecido sea, dice refiriéndose a una de las características de los creyentes (lo que se interpreta en español): {Que de sus bienes destinan un derecho consabido [el Zakat y las caridades], para el mendigo y el indigente} [Corán 70:24-25]. El Legislador Divino ha establecido la porción que hay que pagar Él Mismo, y no ha dejado esta cuestión para la generosidad del rico o la generosidad del benevolente. Él, Glorificado Sea, no ha dejado el asunto al sentimiento de misericordia que pueda existir en los corazones de los ricos, a sus deseos de ser piadosos y benevolentes o a su amor por filantropía; sino que, para no ser injusto con ninguna de las dos partes, ni con el que da ni con el que recibe, estableció una medida justa que es suficiente para solventar las necesidades de las personas y para preservar los bienes de los ricos al mismo tiempo.
Además, ha señalado con claridad quiénes son las personas o los tipos de ellas que deben ser tenidas en cuenta a la hora de la repartición de los bienes del Zakat, dijo Al-lah (lo que se interpreta en español): {Ciertamente que el Zakat es para los pobres, los menesterosos, los que trabajan en su recaudación y distribución, aquellos que [por haber mostrado cierta inclinación por el Islam o haberlo aceptado recientemente] se desea ganar sus corazones, la liberación de los cautivos, los endeudados, la causa de Al-lah y el viajero insolvente. Esto es un deber prescrito por Al-lah, y Al-lah es Omnisciente, Sabio.} [Corán 9:60]
El Zakat es sumamente importante al ser una de las muestras más evidentes de la solidaridad a la que llama el Islam y la cooperación entre los miembros de una sociedad, ricos, pobres, gobernantes, ciudadanos, mayores y menores. El Zakat enseña que cada uno debe estar pendiente de sus cuentas y, sobre todo, de su vecino, de su hermano en la fe y de sus demás hermanos en la humanidad. Su importancia resalta al ser considerado como uno de los cinco pilares prácticos del Islam. Así, una persona que por rebelión y obstinación niega su obligatoriedad y no cumple con éste, teniendo más de la cantidad mínima que lo hace obligatorio, es un apóstata y no se cuenta dentro de los musulmanes. Al-lah, Exaltado sea, dijo (lo que se interpreta en español): {Toma [¡oh, Muhammad!] una parte de sus bienes [como Zakat] para expurgarles [con ello sus pecados] y purificarles [de la avaricia], y ruega por ellos, que ciertamente tus súplicas les transmiten sosiego, y Al-lah es Omnioyente, Omnisciente.} [Corán 9:103]
Indudablemente, de la misma manera en que las limosnas purifican de la tacañería y la avaricia a quienes las dan, estas donaciones también remueven las rencillas, el rencor y el odio del rico hacia el pobre, los necesitados y menesterosos y viceversa. El Zakat crea una atmósfera de amor, armonía, cooperación y compasión mutua entre los miembros de la sociedad donde es cumplida esta ley islámica.
Por otra parte, cuando la necesidad es apremiante, el Islam permite, a aquellos que tienen cargos de autoridad entre los musulmanes, tomar del dinero del rico lo que ellos consideren suficiente para cubrir las necesidades del pobre, según sus capacidades financieras y teniendo en cuenta evitar cualquier perjuicio que pueda acarrear esta acción al rico; es decir, que no se le puede pedir que dé todo lo que tenga, sino que se le pide sólo una porción de su dinero y se le deja la cantidad necesaria para que pueda seguir manteniendo su negocio, empresa y estilo de vida. No está permitido en la comunidad musulmana que alguna gente duerma con sus estómagos llenos mientras que sus vecinos están con hambre. Toda la sociedad es ordenada a que cooperativamente comparta lo mínimo para apoyar a los necesitados. El Profeta Muhammad, sallallahu ‘alaihi wa sallam, dijo: “El que duerme con su estómago lleno sabiendo que su vecino esta con hambre, no creé en mí” [Al Hakim. Al Albani lo certificó como auténtico]. Explicando estas sublimes palabras el Imam Ibn Hazem, que Al-lah lo tenga en Su misericordia, dijo: “La gente rica de cada región están obligada moralmente a ayudar a la gente pobre, y el sultán (gobernante) tiene que forzarlos a hacerlo si ellos se niegan. Por lo tanto, el pobre y el necesitado deben tomar la comida necesaria que les sirva para mantener su vida a salvo, la ropa para el invierno y verano, y la vivienda para protegerlos de la lluvia, el verano, el sol y las miradas de los transeúntes”.

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